Cris quiere una recompensa por graduarse, y así se la solicita a su profesora Kayla, pero ella no se la puede dar porque la escuela no lo permite. Cris se encontraba desanimado, pero por suerte para él y por haber sido buen alumno, la profesora más tetona del mundo entero decide darle un regalito que nunca olvidará, jugar con sus enormes tetas y penetrarle el ojal.
