Jenna llama a la puerta de su vecino, son las 6 de la mañana y tiene la música a tope, tanto que no la deja dormir. Su vecino le pide disculpas y la invita a pasar, tras una breve pero concisa conversación, Karlo ayuda a Jenna para que tenga un buen despertar, nada mejor que un polvo matutino para empezar con fuerza un duro día de trabajo.
