Follando con la vecina tetona

Un día cualquiera en tu casa la vecina madurita llama a tu puerta para pedir sal y te acaba cabalgando. Con ese cuerpo tan bien conservado, es todo un lujo

Sheila es una de esas maduritas que necesitan sexo a diario, desde que lo dejó con su novio se encuentra sola y está cansada de hacerse dedos solitarios, por lo que un día decidió llamar a la puerta de su vecino para pedir sal, la típica excusa con la intención de tirarse al vecino, él la dejó pasar y cuando volvió de la cocina se la encontró desnuda, con sus enormes tetas y su gran culo sobre el sofá, entregada para que le metiera el polvo de su vida.

Follando con la vecina tetona